Que un bebé te cambia la vida por completo es una verdad como un templo.Tengo que reconocer que me asusté. En ese momento recordaba como me imaginaba que sería ser madre cuando por la calle me cruzaba con una mamá con un carrito y en cómo de diferente la estaba viviendo yo.

Resulta que llegas a casa con tu bebé, te acomodas  y es entonces cuando empieza el periodo de adaptación. Una adaptación en todos los aspectos de la vida. Tú con el bebé, el bebé a tí, tu pareja con el bebé, tú y tu pareja entre vosotros, vosotros con la nueva rutina en casa. 

Una rutina que acaba siendo caótica por ese pensamiento de tener que llegar a todo y que ningún favor nos hace. Tener que llevar toda la casa hacia delante como si eso nos viniese impuesto en algún documento.

Es falso. No creas a quien te diga que tener la casa reluciente es lo más importante. No lo es, es importante que esté recogida pero no que esté reluciente. Lo importante en este momento y por encima de todo es la atención y cuidado de ese bebé que acaba de llegar a tu vida y que tanto os necesita. Y por supuesto disfrutar el máximo posible de esta etapa porque como en cualquier otra, cuando pasa ya no vuelve.

No lo intentes, es imposible llegar a todo. Si ya lo es en una vida sin hijos, con ellos muchísimo menos.

Hoy quiero adelantarte algo. Y quiero hacerlo porque sé que en cualquier momento vas a necesitarlo. Llegará ese día en el que ya “recuperada”del parto quieras levantarte y empezar a hacer esas tareas que normalmente antes hacía para poner la casa en orden.

En ese intento te vas a dar cuenta que no vas a poder dar cinco pasos seguidos sin que el bebé reclame tu atención. Y esto te sucederá cada día y la mayor parte del tiempo.

Al final, esta sensación de quiero aspirar y no puedo, quiero limpiar el baño y tampoco o necesito hacer de comer y es imposible, va a crear un sentimiento de culpa y frustración

Culpable porque no puedes terminar lo que has empezado y culpable porque cuando estás con el bebé estás pensando en todo aquello que te falta por hacer.

 Por eso, en este post voy te voy a dar tres claves para ser más productiva en casa cuando llega el bebé para que puedas disfrutar de la maternidad como se merece y que puedas llevar un dia a dia organizado y ordenado. Tendrás un planning que puedes coger como ejemplo para tu rutina diaria de limpieza.

 

Tres aspectos claves que tienes que tener en cuenta a la hora de organizarte en tus tareas diarias con un bebé 

 

  1. Ser consciente de la etapa que estás viviendo. Etapa en la que cambian tus prioridades, tiempo de descanso, horas de sueño. Haz caso a esa típica frase que seguro te han dicho de “ duerme cuando el bebé duerma”. Si necesitas dormir hazlo y si otro día mientras el bebé duerme quieres aprovechar para hacer aquello que tienes pendiente hazlo también.
  2.  Sé flexible. Antes de planificar tus tareas diarias semanales ten en cuenta que en ese intento por hacer habrán muchas interrupciones, imprevistos que te harán posponer aquello tuvieses planificado. En estos casos, acepta que las cosas vienen como vienen y que lo mejor es puedes hacer es adaptarte. 
  3. Haced equipo en casa. No te puedes imaginar hasta que punto es importante hacer equipo con tu pareja. En los primeros días o meses con un simple acuerdo entre vosotros en el que os comprometeis en que cuando uno esté con el bebé, el otro hará otro tipo de tareas como puede ser planificar comidas y prepararlas, es suficiente. Sin estrés, sin agobios y con tranquilidad. Tienes que disfrutar.

Una vez definidas las tres claves más importantes que serán la base de tu nueva planificación en las tareas diarias domésticas voy a mostrarte un ejemplo que puede ayudarte a mantener el orden.

 

Planning diario para una limpieza rápida que te permitirá mantener el orden en tu día a día sin agobios.

El planning diario que te muestro no contempla una limpieza profunda del hogar. Es una planificación para una limpieza sencilla, rápida pero eficaz para que te sea más fácil terminar cada una de las tareas en caso de interrupciones o imprevistos y para que toques o toquéis (en pareja)  todas las áreas de la casa.

Te explico como puedes aplicar este planning de tareas como parte de tu rutina diaria de orden y limpieza.

  1. Despierta por la mañana, tómate el tiempo que sea necesario para dar la toma al bebé, ya sea de pecho o biberón. Mientras, ventila la habitación donde no te encuentres con el bebé.
  2. Cuando encuentres un momento y puedas dejar al bebé dormido o en la hamaca, haz la cama, dobla pijamas y pasa la mopa. Ambienta la habitación con buen olor (preferiblemente hecho por tí, con productos que no sean tóxicos).
  3. Pon una pequeña lavadora con una duración media para que limpie pero que no dure una eternidad y con ropa suficiente pero no llena completamente con el objetivo de que cuando termines el tour de limpieza haya terminado el lavado y puedas tenderla. La intención de no llenar la lavadora con demasiada ropa es por un lado que no te lleve mucho tiempo tenderla, que cuando se seque no te lleve mucho tiempo doblarla y que si tienes que tienes que dejar ropa pendiente de planchar que no se almacene grandes cantidades.
  4. Recoge y mete en el lavavajillas platos, vasos y utensilios de cocina sucios, de la cena o del desayuno. Si está el lavavajillas lleno programalo y si no espera en las próximas comidas para hacerlo. Limpia la encimera, la mesa si la tienes y pasa la mopa. 

Aprovecha que estás en la cocina para sacar del congelador el almuerzo y cena para ese día. De esta forma ya tendrías planteada la comida y una preocupación menos.

  1. Pasa al salón, sacude el sofá, ordena cojines, limpia la mesa, pasa la mopa y echa ambientador.
  2. Pasa al baño. Primero desinfecta el WC y deja que el producto actúe. Mientras limpia el lavabo, (mampara, plato de ducha o bañera puedes darle un limpiado rápido pero también puedes dejarlo para cuando limpies el baño en profundidad). Cuando termines, limpia el WC retirando el producto, pasa la mopa y deja buen olor pulverizando el baño con ambientador.
  3. Solo quedaría esperar a que la lavadora terminase para tender la ropa. Cuando la tiendas, se seque y recojas, separa la ropa y dobla la que no necesite planchado y la que sí déjala doblada también y guárdala en un lugar donde no pueda coger polvo hasta que encuentres el momento de poder plancharla.
  4. Muy importante utilizar guantes y productos de limpieza que no contengan químicos tóxicos. Lo primero por si tienes que dejar rápidamente lo que estés haciendo para coger al bebé y lo segundo por razones obvias. 

Tengo que recordarte que es normal si entre tareas tienes que parar por atender a tu bebé, para y reanuda cuando puedas. No pasa nada. Como ves son tareas que requieren muy poquito tiempo pero que tocan todas las estancias de la casa

Y ahora pensarás, ¿Cuándo limpio el polvo, plancho o limpio en profundidad el baño?

Estas tareas podrías agendarlas como tarea semanal. Es decir, elegir un día de la semana para hacer tareas tipo:

  1. Limpiar el polvo, 
  2. Limpiar en profundidad el baño (no debería estar sucio porque lo has estado manteniendo durante toda la semana). 
  3. Planchado rápido.
  4. ó cambiar las sábanas.

 

El objetivo es que poco a poco introduzcas pequeños cambios en tu rutina diaria de limpieza que te haga sentir mejor y que te permita disfrutar de la maternidad sin agobios.

 

Recuerda la base de esta planificación, ser consciente de estar empezando una nueva etapa con unas prioridades distintas, por eso en cuanto a limpieza y orden se refiere tienes que ser flexible y aceptar cambios en dicha planificación y tercero pero no menos importante acordar en pareja el reparto y distribución de las tareas.  

 

¿Qué te parece el planning como propuesta?

 

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